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Jornadas Mar del Plata

I JORNADAS SOBRE PATRIMONIO  CULTURAL BONAERENSE, TANGIBLE E INTANGIBLE – 15 y 16 de agosto de 2014, Mar del Plata, Bs As.

Sustentabilidad, cultura y tradición para la inclusión social y la pertenencia comunitaria.

 

Lic. Rodrigo Lisiardi*

Docente universitario. Consultor en Turismo Rural y Desarrollo Local.

Eje temático: Turismo de los pueblos rurales

* Licenciado en Turismo especialista en Turismo Rural. Responsable de marketing y relaciones con la comunidad de Estancia Don Silvano, Capilla del Señor, Buenos Aires. Docente en FAUBA y JTP en Univ. De Morón / rlisiardi@gmail.com / facebook.com/RLisiardi    Twitter:  @rodrigolisiardi

 

La cultura, considerada el cuarto pilar del desarrollo sostenible se manifiesta en una amplia expresión en emprendimientos de turismo rural de la Argentina. Quienes incorporan características de la identidad local y regional movilizan sentimientos de pertenencia que animan a las comunidades a mostrar sus características particulares y generar acciones participativas y de inclusión social que involucran a diversos actores. El turismo rural con un perfil de responsabilidad social y cultural es uno de los caminos que se deben seguir hacia un desarrollo local que incluya las características propias y distintivas de cada pueblo o localidad bajo parámetros de sostenibilidad.

Comprender y descubrir son fuertes motivaciones. La gente viaja para estudiar o practicar una lengua, una cultura, explorar las rutas alimentarias, investigar espiritualmente, descubrir algo acerca de ellos o su historia. Quieren tocar, ver y sentir todo aquello que no les es familiar. (PRONATUR, 2011)

El mostrar la identidad Argentina relacionada al gaucho genera una atracción inevitable para los turistas locales pero mayormente para los  extranjeros. Poner en valor su vestimenta, bailes y gastronomía es un canal para la generación de empleo y desarrollo de los pueblos del interior.

Colores, aromas, sabores y texturas. Vivir una experiencia sensorial implica que participen los cinco sentidos. Vivir el destino debe significar para el turista llevarse imágenes, música y sonidos, sabores, sensaciones táctiles, perfumes y olores del sitio visitado. La experiencia debe ser más rica que la práctica turística tradicional. Debe ofrecer un modo de relacionarse con el lugar en rigor con su naturaleza y su cultura. Que sea una experiencia que no pueda adquirirse en otra parte. (PRONATUR, 2011)

Crear productos culturales en la ruralidad

El turismo cultural es el desplazamiento de personas desde sus lugares habituales de residencia hasta los lugares de interés cultural con la intención de recoger información y experiencias nuevas que satisfagan sus necesidades culturales. Conforme a esta definición, el turismo cultural no sólo abarca el consumo de los productos culturales del pasado, sino también de la cultura contemporánea o modo de vida de un pueblo o región (Toselli, 2003).

Más allá de considerar el patrimonio histórico de la arquitectura que pueda poseer un casco de estancia, la cultura ligada a las tradiciones argentinas, al gaucho, a sus costumbres, cantos, danzas y gastronomía hacen de la oferta turística un gran atractivo para quienes desean experimentar una vivencia diferente y aprender sobre estos temas.

Las destrezas criollas con caballos, demostración de bailes e invitación a aprender algunos pasos de danza, así como la degustación de pastelitos, tortas fritas y asado, constituyen las propuestas actuales de “Día de campo” en la provincia de Buenos Aires. El diferencial se encuentra en la relación que establecen los emprendimientos privados con las comunidades en las que están inmersos y con la realidad que se vive en ellas, generando mano de obra, contribuyendo al crecimiento y progreso de las familias y llevando adelante acciones culturales, de salud y de revalorización para fortalecer los atractivos actuales y sembrar iniciativas para las generaciones futuras.

Satisfacer las necesidades del turista urbano

Quienes estamos trabajando en turismo rural y en contacto directo con los turistas que llegan al campo desde las grandes ciudades, a un ritmo acelerado y muchas veces con miradas superficiales del entorno en el que viven, afrontamos el desafío de captar su interés y, en el mejor de los casos, despertar su curiosidad para que se interesen en lo que les estamos mostrando. La gente no cambia su estilo de vida por hacer 200 kilómetros. Es decir, se van a sentar a descansar bajo un árbol, tal vez se tomen unos mates, pero después van a exigir que les brindemos actividades (cabalgatas, una canoa, una bicicleta, una actividad guiada, etc.) pero difícilmente se detengan a ver un largo espectáculo.

En la definición de los productos turísticos se hace imprescindible una planificación responsable, una organización no solo de la capacidad de carga (quiénes nos visitan) sino sobre qué vamos a ofrecerles a esas personas, y de qué manera  vamos a tener todo organizado para que cada expresión cultural que queremos compartir con ellos sea realmente comprendida y valorada. Un recuerdo, una vivencia, una buena impresión que los anime a volver y que, en el mejor de los casos, motive la recomendación a otros.

Una de las claves se encuentra en encontrar qué nos hace diferentes de los demás productos, qué es eso distintivo que tenemos, eso que origina que el que está tomando la decisión de compra nos elija a nosotros y no a los demás. Pensemos simple: un fogón, una historia, una leyenda, un baile típico, un postre que hacía la bisabuela cuando llegó a estas tierras.  El turismo rural es sentir. Es irse impregnado de sensaciones, de disfrute, de aromas, sabores, sonidos y espectáculo.

Facilitar proyectos de turismo rural basados en la revalorización de tangibles e intangibles, ofrecer alternativas de capacitación para toda la sociedad y generar oportunidades de diversificación es un desafío en el que debemos seguir trabajando para viabilizar ideas con una genuina participación ciudadana.

 

BIBLIOGRAFÍA

Ministerio de Comercio y Turismo. Manual del planificador de turismo rural. Instituto de Estudios Turísticos, Madrid. (1994)

Organización Mundial del Turismo. Recomendaciones sobre estadísticas del turismo, Naciones Unidas. Serie M, Nº 83, Nueva York. (1994)

PRONATUR. Desarrollo y Fortalecimiento del Turismo Rural en Argentina. (Proyecto 2009-2011)

Rainforest Alliance. Buenas Prácticas para el Turismo Sostenible. (2005)

Toselli, C. Turismo cultural, participación local y sustentabilidad. Consideraciones sobre la puesta en valor del patrimonio rural como recurso turístico en Argentina. Análisis Sectoriales: Estudio Compartido sobre Turismo y Cultura. Portal Iberoamericano de Gestión Cultural. (2003)

ANEXO: Fotografías se envían acompañando este trabajo.

>> Estancia Don Silvano, Capilla del Señor (Pcia de Buenos Aires)

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